Te cuento todo sobre mi cesárea
- Sully Román

- 22 abr 2018
- 5 Min. de lectura
Abril es el mes de concienciación sobre la cesárea así que decidí contarte todo sobre la mía. Fue algo que nunca planeamos y necesité apoyo para comprender que el resultado había sido el mismo: me convertí en Mamá.
Durante todo el embarazo me preparé y fuimos a clases de parto en We Are Moms con la Monitríz María De Lourdes. Allí también aprendí sobre lactancia.

Doula Jesel Rivera nos hizo compañía en la fase de parto activo en el Hospital. Ella se encargó de mis masajes, aromaterapia, ejercicios en bola y “squats” tal y como me había enseñado a hacerlo en mi casa.

Cada cita de cuidado prenatal me daba un poco de ansiedad y quería saber todo lo que ocurría dentro de mí. Ser primeriza es tener un mar de dudas por contestar.

A continuación te cuento los detalles de mi cesárea:
Al despertar me percato de que estoy húmeda en la vagina y llamo a Papá para verificar. En efecto rompí fuente a las 5:00am.
Con calma me doy un baño y preparo mi pelo para el parto (no duró peinado).

Se llamó a mi Ginecólogo a su celular y dice que es posible sea un poco de agua. Al decirle que botaba mucha agua con sangre ordena visitar hospital.
Recordé que las maletas se quedaron en la casa que vivíamos así que fuimos a buscarlas.
En la sala de emergencias Generalista de turno verifica con tacto vaginal que estaba en un centímetro. Ordena subir a sala de partos para monitorear bebé.

Enfermeras me conectan a monitor fetal. (Solicité que fuera inalámbrico pero se negaron). Una de ellas me indica que conectado era mejor para observar desde recepción.
Mi Doctor no pudo llegar así que emergente (nunca antes visto) hace tacto vaginal y ofrece cesárea para evitar dolores. Comienza las dosis de Pitusina para inducir parto. ¡Fue horrible!
Permiten entrada de mi Doula. Comenzamos ejercicios para dilatar “squats”, masajes, aromaterapia y me lleva al baño. Hicimos todo a nuestro alcance para progresar.
Enfermeras muestran incomodidad por solicitud de desconectar monitor fetal para ir al baño todas las veces que fuera necesario. Tengo dolores y debo levantarme más seguido.
Doula usa técnica de rebozo y masajes. El movimiento del fular en la cintura me hizo sentir mucho mejor.
Mi Madre y hermana menor entran a sala de partos para hacer compañía. Trataron de apoyar pero al ver mi incomodidad decidieron esperar en sus casas.
Llega Doctor para revisar progreso y cuando hace tacto vaginal siento dolor severo. (En cita post-parto me entero que Doctor abrió un centímetro con sus dedos “para ayudar”).
Continuamos haciendo ejercicios en la bola, visitaba mucho el baño y casi no podía escuchar la música por tanto malestar. Doula continúa masajes con aceites esenciales.
Doctor sube dosis de Pitusina para que parto comience y sigue ofreciendo cesárea para “evitarme” dolor. Con la nueva dosis me vomito. Al ver eso me medica con “Phernergan” y para el dolor ofrece medicina que no indica su nombre “Demerol”.
Comencé a experimentar dolores de parto muy severos. Las contracciones eran más fuertes cada minuto y me quedaba dormida en el momento. Cada vez que despertaba en cada contracción lloraba mirando a Papá suplicando ayuda.

Pierdo la conciencia con las dosis de los medicamentos, tiro celular contra la pared y comienzo a agredir enfermeras.
Doctor regresa a pedir que firme documentos de cesárea alegando que no había progresado luego de 4 centímetros. Llevaba 15 horas con la fuente rota. No pude firmar nada. Papá le dijo que me llevaran y que entraría conmigo.
Todo los formularios fueron completados y me trasladan para hacer cesárea. Doula comienza a llorar por ver la forma inhumana en la que me trataban.
Me despiertan para pedir que me siente y sin consultar nada sobre mi condición de espalda inyectan epidural. Tan doloroso fue el proceso que gritaba.
Doctor siendo insensible me anestesia general. En una ocasión me dio con abrir los ojos y vi a Papá vestido de médico. Volví a quedarme dormida.
Cesárea duró 30 minutos. Nadie me despertó, nadie puso bebé en mi pecho y nadie permitió que sintiera a Mamá. Tomaron fotografías del parto, de Tesorito en exámenes y con Papá en brazos. Todos se retiran.
Despierto porque escucho personal en quirófano hablando de robos domiciliarios y siento que me mueven de arriba hacia abajo. (Asumo que durante la costura).
Miro a mi alrededor, veo envases de cristal y cubo repleto de paños con mucha sangre. Me quedo dormida.
Despierto en área de recuperación sola, arropada y totalmente asustada. Comienzo a gritar y enfermera se acerca.
Ella dice que tan pronto sienta las piernas me mudaban de área. Que había tenido un bebé hermoso. Estaba desesperada por no poder mover mi cuerpo.
Sentí que robaron a mi bebé y toqué barriga. Pregunté cómo iba a saber cuál era el mío y enfermera contestó que Papá estuvo en el parto y que lo había visto.

Cuando por fin siento mi cuerpo me llevan a la habitación de maternidad. Desorientada y aturdida veo a Papá llorar encima de mí diciendo que temía haberme perdido. Que me ofrecerían traer a bebé y que aceptara.
Él se encargaría de cuidar, alimentar y cambiar pañales a bebé. Acepté y así lo hizo. Me encontré con mi hijo hora y media después de haberlo dado a luz. ¡Me robaron mi parto!
Estuve 24 horas acostada en reposo para evitar efectos secundarios de la anestesia general. Para lactar a mi pequeño necesitaba que me dieran a bebé y me ayudaran a posicionarlo. También requería apoyo para sacarle gases y lo mantuvieran limpio.
La mayoría del tiempo estaba medicada y dormida por el dolor de la cesárea. Los medicamentos eran controlados y tenía vejiga conectada a una bolsa por la uretra. Aún así logré lactar a mi bebé a demanda todos los días que estuve en el hospital.
Enfermeras y personal de maternidad se presentaban constantemente a contabilizar pañales y cada toma de leche materna en un registro. Como si pudieran medir las onzas de cada una de mis tetas.
Mi dolor al amamantar era muy fuerte. Enfermeras recomendaron el uso de pezonera. No sabía que al aceptarla no podría volver a amamantar directo de mi pezón en todo el tiempo que durara nuestra lactancia (Aunque visité más adelante al Dr. Mario Ramírez, Pediatra y Educador en Lactancia para dejarla y no se pudo hasta destete).
El reto mayor estaba al concluir las 24 horas. Vendría personal a levantarme de la cama. Sentí que el mundo entero cayó encima de mi nueva cicatriz.
Ver a Tesorito y tenerlo en mis brazos ha sido lo que me ha dado fuerza. Mi bebé es y siempre será mi mayor felicidad. El detalle estaba en que no me había preparado para ser una cesárea.

La maternidad no ha sido fácil y contar mi historia tampoco. Hay formas legales para defenderse por un tiempo limitado.
Para hacer un resumen de cómo concluyó la historia de mi parto no me pude defender. Mi mente estaba centrada 500% en Tesorito y en el incumplimiento de la Ley de lactancia en mi empleo.
Si tu testimonio es como el mío te invito a no quedarte en silencio y denunciar todo lo que te hagan desde embarazo.

La recuperación de una experiencia traumática como esta comienza cuando buscamos ayuda. ¡Hazlo! De no encontrarlo a tiempo se puede desarrollar depresión post-parto y estrés postraumático.
Un fuerte abrazo de Mamá a Mamá,
Sully Román
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