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Todo cambió al convertirme en Mamá

Muchas emociones llegan y se van durante el embarazo. Cada semana se celebra como todos los cumpleaños de nuestra historia. Nos tomamos fotos y queremos gritar al mundo entero la inmensa felicidad que da encontrase en la dulce espera.

Cuando me convertí en Madre todo cambió. Amigas de más de 10 años desaparecieron y llegaron nuevas y expectaculares Mamás a brindarme la mano. El mundo al que abrí los ojos en el momento en que salí del Hospital lo veo totalmente diferente.

Realmente al pasar la cuarentena todavía nos sentimos vulnerables.  Aceptar las emociones toma mucho tiempo y recuperarnos de una cesárea o de una episiotomía duele.  La maternidad es como mudarnos a otro planeta y sientes que las únicas personas que lo entienden son otras Mamás como tú.  Una fuerza sobrenatural nace dentro de ti y te vuelves protectora de la criatura que acaba de nacer.

Entre el mar de sentimientos que tengo desde el momento que di a luz se encuentran las noches de llanto, el cansancio de madrugadas, la leche materna que se derrama por el sostén y la menstruación que desapareció.

Eso no quita la felicidad que da tener a mi pequeño en brazos sonriendo, abrazando la teta en cada lactancia y la bendición de escuchar cuando me llama Mamá porque me tiene enamorada.

Si te encuentras en fase posparto quiero que sepas que no estás sola y que se vale sentirte totalmente distinta a lo que fuiste. Te encuentras pasando un proceso de revestir tu piel y de aflorar todos los sentimientos que una vez quedaron en tu pasado. Sé fuerte porque es la etapa en la que todo, todo, todo te dolerá y cuando pases por ello una nueva mujer nacerá en ti.

Un abrazo de Mamá a Mamá,

Sully Román

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