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El tiempo sin reloj es perfecto

¿Cuántas veces despertamos de madrugada para adelantar cosas del día que a penas comienza?  Yo lo hacía antes de prepararme para el trabajo y vivía totalmente fuera de tiempo.

Escuchamos muy seguido la frase: “El que madruga, Dios lo ayuda”.  Hoy quiero invitarte a descansar un poco más para que puedas apreciar los detalles del presente.

Podemos realizar muchísimas tareas corriendo contra un horario que humanamente sabemos que es imposible.  Lo ideal es hacer una sola pero a su vez bien hecha.

La maternidad trae consigo un baúl repleto de sorpresas que no podemos saber hasta que nos suceden.  Ustedes saben que cuando más rápido queremos salir hay que cambiar popó.

Otras cosa terrible que nos pasa es llegar a la oficina sin la máquina de extracción de leche materna.   Desde ese día tenía dos: una manual y una doble eléctrica con opción recargable.

Creo que lo peor es cuando llegamos a una cita médica y los laboratorios y órdenes de estudios se quedaron en casa.  Eso es lo que nunca imaginábamos que podía pasar y lloramos de frustración porque no entendemos qué pasó.

Sencillo, somos Mamás.   La vida se transforma por completo en pañales, leche y siestas en brazos.  No importa dónde estemos al llegar a casa eso es lo que nos espera y al final del día es gratificante.

Esta tarde no mires el reloj.  Haz una cosa a la vez y premia tu esfuerzos con palmaditas y chocolates.  Una pequeña vida te observa y copia tu conducta.

Trasmite la paz que tanta falta hace en el mundo.  Podemos impactar la vida de otra mujer de manera que siga la cadena de dejar de un lado su reloj.

Un abrazo de Mamá a Mamá,

Sully Román 

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